La Odisea de Christopher Nolan
Universal Studios Nolan, para el enojo de muchos, es un cineasta de herramientas más que de narrativas. Un creador perfecto para la cautivación y la ejecución de un magno evento, cualidades que le han concedido un estatus casi intocable en internet. Esto no es necesariamente malo, el propio cine nació como un avance tecnológico y una atracción visual antes que como un arte. Nolan ha sabido aprovechar algo que muy pocos han entendido dentro del Hollywood contemporáneo: vende una experiencia y atrae al público a las salas. Así ha consolidado su carrera. La Odisea culmina esa trayectoria al agotar rápidamente las entradas para las funciones IMAX de 70 mm un año antes de su estreno, bajo la promesa del espectáculo en ese formato y en otros similares. Sin embargo, ese espectáculo no se encuentra dentro de las imágenes, sino fuera de ellas. La Odisea (2026) se construye desde el temor al propio relato, pero también a su reconstrucción. Entre esas dos ambivalencias, la lealtad a la historia ...





